A caballo entre la meseta castellana y la depresión
del Ebro, el Moncayo surge altivo y espectacular, y constituye la cima
más alta del Sistema Ibérico (2315 m).
La climatología de la zona cuenta con veranos suaves y cortos, e inviernos largos y fríos. Conforme se asciende en altura, bajan las temperaturas y aumentan las precipitaciones. Eso hace que en el Moncayo encontremos una variedad vegetal sin parangón, con una fauna asociada igualmente rica.
Junto a las encinas o “carrascas” nos encontramos especies como el maulejo o espino albar, el endrino, el rosal silvestre y la gayuba o uva de pastor. La fauna aquí no es muy numerosa, pero sí rica: el sapo corredor, la abubilla, la paloma torcaz, el zorro y la culebra bastarda.
Más arriba, el rebollar se mezcla con diversas especies de pinos (introducidos por el hombre desde los años 20), y aquí hallamos al sapo partero, la musaraña enana, el lirón careto, el corzo, el mirlo común, el cuco o el arrendajo.
Su hayedo es uno de los más meridionales de Europa, y más
arriba el pino negro, sabinas rastreras y enebros conviven con el colirrojo
tizón, la liebre o la víbora hocicuda.
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